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- 11 enero, 2014 -

“Nitsa 94/96. El giro electrónico”

Situémonos en el Club Nitsa, epicentro de una Barcelona renacida tras los Juegos Olímpicos por la que desfilaban pijos, makinetas, chandaleros, peloceniceros y -lo dicen ellos mismos- los primeros modernillos de mierda. Del sonido trance al desembarco de las primeras bandas británicas que abrazaban la electrónica como Primal Scream o St. Étienne, pasando por la leyenda del tristemente fallecido DJ Sideral, la pista giratoria de aquel local de la plaza Joan Llongueras escondía un anecdotario que el director Àlex Julià Rich ha recuperado mediante impagables testimonios, fotografías y vídeos rescatados del olvido. La importante labor de documentación que hay detrás de este trabajo se intuye bastante ardua. Aquí se habla de drogas, nombres mitificados y rivalidades, pero sobre todo de una serie de jóvenes que empezaban a descubrir y descubrían a otros nuevos horizontes musicales en un tiempo en el que la chavalería todavía acudía a las discotecas a escuchar buena música.

Nitsa 94-96. El giro electrónico no es solamente un viaje lisérgico al interior de un nombre que revolucionó la Cultura de Club, también un ejemplo de las increíbles consecuencias que pueden tener las pequeñas iniciativas, de como una simple sala puede dar origen a un movimiento que ha terminado cristalizado en grandes eventos como el Sónar o el Primavera Sound. Una vez más, descubrimos que detrás de cualquier etiqueta que la modernidad pretenda adjudicarle, la música es una energía en constante movimiento. La única pega que se le puede poner a este ejercicio nostálgico y reivindicativo es la de no haber vivido de primera mano aquellos tiempos. Eso no quita para que cada uno pueda tener su propio Nitsa en la memoria. Seguro que a más de uno le habrá venido a la cabeza en algún momento el Flying Free de Pont Aeri sonando en el desaparecido Young Play, verdadero himno de toda una generación de donostiarras. Ahí también hay un documental esperando.